Uno pelea solo. Siempre

Novembro 30, 2009

 

Veo a los niños. Los niños boxeadores. Han vuelto. No los recuerdo, los veo. La memoria es un músico que toca de oídas. No me gusta escuchar las canciones de la memoria. Engañan, esconden, no dicen nada, se lo han dejado todo por el camino. A los niños boxeadores no los recuerdo, los veo. Como a los otros niños, los que juegan al fútbol en la playa. A lo mejor son los mismos niños, no lo sé. A lo mejor algunos niños son boxeadores y futbolistas, todos desde luego no. Los cuerpos de los niños boxeadores son delgados y fuertes y negros, con el abdomen negro muy marcado y muy brillante. Desde donde estamos sentados se ve el ring y también, por el hueco de la escalera, el sótano, donde hacen sombra y calientan los músculos antes de salir a pelear. Están todos ahí, cada uno a lo suyo, no hablan, no se dicen nada entre ellos. No se odian. No se miran. Saben que en realidad no hay enemigo. Que uno pelea solo. Siempre.

Ray Loriga-La muerte del hermano

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