Leviatán

Agosto 4, 2008

“Para cuando llegamos a la última media hora o tres cuartos, tenía tanto Bourbon en el cuerpo que literalmente veía doble. Esto no me había sucedido nunca y no tenía ni idea de cómo lograr que el mundo volviese a estar enfocado. Cada vez que miraba a Sachs, veía dos. Parpadear no me ayudaba y sacudir la cabeza sólo servía para que me mareara. Sachs se había convertido en un hombre con dos cabezas y dos bocas, y cuando finalmente me puse de pie para marcharme, recuerdo que me cogió con sus cuatro brazos justo cuando yo estaba a punto de caerme. Probablemente fue una buena cosa que hubiese dos Sachs aquella tarde. Yo casi era un peso muerto y dudo que un solo hombre hubiese podido llevarme.”

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